En lo personal me ha tocado vivir varias crisis en las que el estilo de vida de mi núcleo familiar se ha alterado de un día para otro. Estas crisis han sido por condiciones médicas que nos han obligado a encierros prolongados, medidas de higiene muy similares a las que todos estamos viviendo hoy, presiones económicas, físicas, psicológicas y emocionales. Las crisis nos llevan muchas veces a esos extremos en los que nos vemos obligados a dar lo mejor de nosotros mismos, por ello a pesar de lo dolorosas que puedan ser sus consecuencias, debemos enfrentarlas, con paciencia, con fe, con hidalguía, con humor, creatividad, pero sobre todo con una gran capacidad de adaptación. En estas situaciones extremas es cuando grandes actos heroicos y de abnegación tienen lugar.

Hoy estamos en nuestras casas con el propósito de protegernos y sobre todo a las personas más vulnerables, mientras el gobierno genera la capacidad hospitalaria suficiente para atender a aquellos que producto de esta enfermedad requerirán cuidados intensivos. Sin embargo, probablemente esta situación no se solventará en el corto plazo, lo más seguro es que tome algunos meses retomar nuestra vida en forma regular.

Nuestra capacidad de adaptación va a definir que tan bien podamos afrontar esta crisis. Estamos en presencia de escenarios nunca vividos, un virus sobre el cual aún no se tiene toda la información sobre su propagación, tratamiento ni efectos; y una paralización económica mundial sin precedentes. Por ello, salir adelante no depende solo de las decisiones de nuestros gobernantes, los ciudadanos debemos entender la estrategia de aplanar la curva de propagación de la enfermedad, ya que hemos visto como en otros países han colapsado los sistemas de salud. Entendiendo la estrategia y la importancia de que todos luchemos para contener el virus, es importante también que en la medida de lo posible nos adaptemos para seguir produciendo. Una frase que puede sonar a cliché hoy en día es: “El mundo no volverá a ser el mismo después del Covid-19”.

Es por esta razón que durante este tiempo debemos adaptarnos a los retos que se nos presentan y generar los mecanismos para seguir siendo productivos, creando valor para poder mantener empleos y medios de subsistencia para toda la población. Acuerdos entre empleadores y colaboradores, entre clientes y proveedores deben darse, buscando generar condiciones de gana-gana. Probablemente no se puedan tomar decisiones a mediano o largo plazo, mientras se va vislumbrando con mayor claridad el futro.

En este período será necesario: en lo personal y familiar, tomar las medidas necesarias para la protección de las personas más vulnerables, de la tercera edad y con padecimientos crónicos. Incluso, como sugería el gobierno de Israel, separar a la gente joven de las personas de avanzada edad, aunque cueste convencer a nuestros padres y abuelos, es necesario hacerlos por su bien.

En lo institucional, tanto en el sector público como el privado, generar los mecanismos para el trabajo y las gestiones a distancia, para reducir el movimiento de personas solamente a lo esencial. Digitalizar la mayor cantidad de servicios y proveer la educación digital necesaria para que la mayor cantidad de personas los puedan utilizar.

Todos debemos seguir las recomendaciones del caso, distanciamiento social, lavado frecuente de manos, evitar tocarse el rostro y auto aislarse en caso de presentar los síntomas asociados.

Trabajemos en la formulación de protocolos y mecanismos para que cuando llegue el momento, nuestras instituciones y empresas puedan volver a laborar con mediana normalidad, mientras los científicos y médicos, trabajan en poner a disposición medicamentos para el tratamiento de la enfermedad y potencialmente la vacuna que permita en definitiva retomar las jornadas con normalidad.

No debemos dejar que se apague nuestro espíritu, por el contrario, por nuestros seres queridos y por nuestro país debemos poner manos a la obra en el proceso de adaptación ante esta pandemia. Mientras todos nos adaptamos para sobrevivir, agradecemos a médicos, enfermeras, bomberos, policías, militares y a todos los trabajadores de los servicios esenciales. #GraciasPorCuidarnos y por mantener este país a flote #JuntosSaldremosAdelante.

* Este artículo fue publicado originalmente el 30 de marzo de 2020 en el Diario La Hora. La imagen que la ilustra es del fotográfo Daniel Colombo.