Julio García-Merlos
Twitter: @jgarciamerlos

La búsqueda de rentas o rent seeking es una teoría moderna que en palabras de Gordon Tullock se define como: “(…) la manipulación de gobiernos democráticos (o de otro tipo) para obtener privilegios especiales mediante los cuales las personas lesionadas por los privilegios pierden más que lo que ganan (…) rent seeking es un resultado natural del proceso político especialmente en naciones democráticas. Grupos de interés especial buscan favores políticos y los políticos buscan la reelección…”.

La teoría de rent seeking explica como grupos de interés, empresas o industrias, buscan que mediante políticas públicas o legislación se les conceda un privilegio. No hay mejor forma de explicar una teoría que con un ejemplo. El gobierno de Guatemala anunció que está por terminar las dos fases del plan piloto Movilidad Verde y que en el primer trimestre de 2021 estará presentando el marco legal que regule el uso del etanol en el país. Obviamente lo que se busca con este marco legal es la obligatoriedad del uso del etanol, mezclándolo con las gasolinas, súper o regular. Con esto, se consuma la teoría del rent seeking, ya que los consumidores tendríamos que comprar por disposición de la ley, el producto del etanol. Cuando un productor o comerciante no logra que su producto se venda en el mercado libremente, busca estos privilegios gubernamentales. Por lo general, los argumentos que los grupos de interés utilizan para lograr los privilegios contienen información manipulada y exponen supuestos beneficios. En el caso del etanol, se dice que es amigable para el ambiente, lo cual es muy cuestionable aún, sobre todo si analizamos cómo se produce el etanol y los impactos al ambiente que esta producción genera. Amigo lector, hagámonos la siguiente pregunta: ¿si la mezcla del etanol con la gasolina es tan beneficiosa, por qué necesitan obligarnos a comprarlo?

No caigamos en el juego de permitir que el Estado nos diga si el etanol es más amigable para el ambiente, si es más eficiente, si es más barato, entre otros, porque sabemos que quienes impulsan estas leyes, estarán tratando de manipular la información para vender las maravillas del producto y hacerlo obligatorio. Como consumidor, como ciudadano, tengo la libertad de informarme y escoger qué compro con el fruto de mi trabajo.

No estoy en contra del etanol per se, simplemente estoy en contra de que se nos obligue a comprarlo, estoy en contra de que se obligue a las distribuidoras de gasolina que tengan que mezclar su producto con el producto de otro productor, por disposición de ley. De hecho, si el etanol es tan beneficioso ¿por qué los productores de etanol no ponen sus propias gasolineras y venden su producto directamente a los consumidores? Cuando un producto es bueno, no necesita que se nos obligue a comprarlo. Sospechemos cuando un productor no vende su producto y busque que el gobierno nos obligue a comprarlo. Los que creemos en el libre mercado, creemos que los productores de etanol tienen la libertad de vender su producto, incluso, actualmente con algunos beneficios, ya que las gasolinas pagan el Impuesto a la distribución del petróleo.

Un argumento falaz es que el etanol se usa en muchos países. Si bien es cierto que el etanol se usa en distintos países y con porcentajes de mezcla distintos, por ejemplo, existe el combustible E15 que tiene 15 % de etanol y el E85 que contiene 85% de etanol, por lo general encontramos detrás de su uso, políticas públicas que benefician a los productores, por ejemplo, mediante subsidios, tarifas a la competencia o la obligatoriedad de su uso.

Espero que este ejemplo sirva para identificar las políticas públicas que buscan otorgar privilegios a determinados grupos de interés, que se traducen en rentas para ellos que no obtendrían en un mercado libre.

Este artículo fue publicado originalmente el 26 de octubre de 2020 en el Diario La Hora. La foto que lo ilustra fue tomada de Pixabay.